Las Tertulias

Desde Siglos pasados las tertulias formaron parte de nuestra tradición.

Desde Siglos pasados las tertulias formaron parte de nuestra tradición.

Se suele pensar –muy erróneamente- que la historia de la cultura espirituana comenzó con el triunfo de la Revolución, mientras se borra de un plumazo un rico antecedente de publicaciones, sociedades, liceos y eventos sociales que acaecían en esta cuatricentenaria villa. 

Desde el siglo XIX las tertulias jugaron un papel importante en la promoción de la cultura local.

Si bien es cierto que las clases pudientes controlaban el acceso a la cultura y el mecenazgo se imponía como única colaboración con el artista, en las fastuosas casas particulares, liceos y sociedades las manifestaciones artísticas tenían una sistemática presencia.

Recepciones, saraos y tertulias eran escenario para la conversación inteligente y culta. Ese espacio lo hemos ido perdiendo poco a poco.

Es indudable que en un mundo agitado desaparece el hábito de la tertulia, de conversar sobre temas inteligentes y de escuchar en un ambiente apropiado buena música. Desde Siglos pasados las tertulias formaron parte de nuestra tradición.

En años recientes – en la década de los Ochenta para ser exactos- proliferó lo que se dio en llamar Té Cultural, que se erigían en esos necesarios espacios.

Cada museo o biblioteca organizaba su Té Cultural. Al sitio acudían artistas y un público habitual que confraternizaba y compartía la cultura.

Lamentablemente con el paso el tiempo esas tertulias en las instituciones culturales fueron desapareciendo.

Quedan excepciones.

Exactamente en Abril del año 2001 y conducida por ese incansable promotor cultural que es Juan Eduardo Bernal Echemendía “Juanelo”, surgió la Peña de la Fuente, con el auspicio de la Sociedad Cultural“José Martí”. Inmediatamente se erigió un espacio ideal  para que el público del patio se encontrara con prestigiosas figuras del universo cultural.

Sistematicidad, puntualidad, una propuesta atractiva y un buen anfitrión son requisitos indispensables para el éxito de la promoción cultural y estos los cumple al pié de la letra La Peña de la Fuente, que aún cuando el Museo de Arte Colonial permaneció cerrado, por problemas constructivos, no dejó de celebrarse.

En tiempos en que otros hábitos: los del reguetón y el alcohol, los de la plaza pública y el baile pugnan por imponerse, resulta alentador que defendamos propuestas como La Peña de la Fuente.

Puede que sus asistentes no se cuenten por miles en cada edición pero que bien hace poder reunirnos bajo la luz de la luna en un patio colonial, sencillamente a tertuliar sobre cultura.

También esta es una excelente forma de recrearnos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s