Rafael Rodríguez

El trovador desandaba nuestras calles acompañado de su guitarra, era callado, taciturno, con una paz que le iba por dentro, como si no tuviera deudas y esperase tranquilo el acorde final.

En la Calle Martí tenía su casa y a ella acudían sus alumnos que le respetaban y aprendían de él los secretos de la música. 

Rafael Rodríguez Muñoz había nacido en Sancti Spiritus el 26 de enero de 1910 y no se parecía a sus canciones, de imágenes atrevidas para su tiempo, de un liberalismo rayano en la desobediencia. Era un hombre que bajo su aparente tranquilidad vivió intensamente y sus canciones parecían estar escritas para generaciones futuras.

Profundas metáforas, versos cargados de erotismo y una cultura que ponía de manifiesto lecturas bien encaminadas, eran evidentes en sus composiciones musicales.

La vida de Rafael Rodríguez no se apartó mucho de lo cotidiano en los demás trovadores: Serenatas, bares, obras por encargo y un trasnochar constante, tratando de ganar el sustento diario. Canciones para alegrar o entristecer a los demás, cobradas en efectivo, como si la música y las composiciones que lo inmortalizaron tuviesen algún precio razonable.

Eran tiempos muy difíciles,  la cultura sobrevivía con la voluntad de algunas iniciativas privadas y nuestros trovadores deambulaban con su guitarra al hombro buscando de noche algo que hacer, mientras por lo general en horario diurno se ocupaban de otros menesteres.

Rafael convivió con otros grandes de la trova espirituana, cada cual con su manera personal de decir, Teofilito con su Pensamiento de aparente sencillez, Companioni con la ternura de Rosalba, Manolo Gallo con la nostalgia de Nenúfar y él mismo con la profunda filosofía de un mortal que ha descubierto que la vida es Invierno y Primavera. 

Rafael Rodríguez Muñoz, fue el último en morir de los grandes de la trova espirituana. Los sobrevivió como si supiese que sus canciones estaban hechas para algún otro siglo que vendría.

El 26 de Octubre de 1999 se marchó con los demás, su guitarra bajo el brazo, y esa proverbial tranquilidad de los que saben que jamás serán olvidados. Su partida dejaba un hondo vacío en la música espirituana y cerró el capítulo de los grandes trovadores vivos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s