Yo tenía un gran amor

Yo tenía un gran amor

di toda mi agua a ese molino

para que con el vuelo emplomara sus lanzas,

y  los nenúfares en los atardeceres.

Un día lo sorprendí tan sosegado,

que ya no le sirvieron los ardides, ni las furias,

ni todo el aire que apenas le latía

Yo tenía un corazón, digo, un amor;

pero no supe hacerlo que embistiera,

que tuviera sus filos

y el amor se quebró, se me hizo añicos

y ahora en estos cristales

no logro armarle un rostro.

Yo tenía un gran amor y era tan suficiente

que nunca tomó prestada una canción,

ni siquiera un lugar donde morirse.

Me queda el pórtico de la catedral,

una homilía del Papa con olor a incienso

y un puñado de polvo de otros siglos.

Yo espero en cualquier humedad,

brama el viento del sur rompiendo lápidas,

pero el mundo es más que serranías o  glaciares

y todo no va a acabar con una ventolera.

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