“Guacanayara, ay palmarito…”

Marcial Benítez, “El Sinsonte Espirituano”.

Marcial Benítez, “El Sinsonte Espirituano”.

Se dice, con razón, que nuestra tierra es rica en tradiciones culturales. Casi Cinco Siglos de Historia la dotan de un encanto especial que va desde la arquitectura colonial hasta la trova o la música campesina.

Por supuesto que esta tradición se apuntala decisivamente con la existencia de una cultura popular que define nuestros rasgos de identidad más determinantes.

Cultura popular, en la mayoría de los casos, gestada por la gente más humilde, creada para satisfacer las necesidades de estos y en un contexto específico.

Las fiestas populares, agrupaciones tradicionales, comidas típicas,  personajes populares, especificidades lingüísticas y las manifestaciones artísticas, conforman en lo fundamental el cuerpo de nuestra tradición.

La enorme influencia de la décima escrita en la Literatura Espirituana y el inagotable reservorio  de Literatura Oral fueron soportes propicios para el éxito de la música campesina. El humor, la “chispa” del espirituano y su apego al terruño se convirtieron en temas recurrentes.

En este contexto florecen los puntos y las tonadas espirituanas, que marcaron, con su impronta, el quehacer musical del país y tipificaron uno de los rasgos de la identidad cultural que más nos señalan.

Figuras como Marcial Benítez, “El Sinsonte Espirituano”, se convirtieron en ídolos populares, en portavoces de los sueños, dolores y aspiraciones de las clases más humildes.

Voz gangosa, marcada por los ancestros de la tierra, Marcial Benítez universalizó la Tonada Palmarito con un ritmo peculiar y una entonación inconfundible. Por allí todavía se escucha su voz, en viejos acetatos o cintas, como fantasma bienhechor que deambula por la ciudad.

Así el cantor, entró en cada hogar y alcanzó el sueño de un artista: Confundirse con su pueblo, ser uno más y estar a la vez en todas partes, ser saludado por todos y vencer a la muerte cuando en otras gargantas con su inconfundible nasalidad murmura:

“Guacanayara, ay palmarito,

Guacanayara, ay palmarito;

Cuando yo me esté muriendo

Ven prieta y dame un besito”.

Un pensamiento en ““Guacanayara, ay palmarito…”

  1. Yo Jaime Benitez Ruas me siento orgulloso de haber leido este articulo de mi padre,el sinsonte espirituano,.el cual fue un idolo de la musica campesina cubana. Es una lastima q no se muestren algunas de sus grabaciones. Gracias papa

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