La ciudad de los murales

Mural de José Perdomo en la Calle Llano.

Mural de José Perdomo en la Calle Llano.

La ciudad es un paisaje vivo y cambiante.

En Sancti Spiritus, villa fundada en 1514 y con una profusa tradición de pintura mural, se ha mantenido la tradición, renovada con la existencia de innumerables obras que le confieren a este territorio el calificativo de Ciudad de los Murales.

Un centro arquitectónico que resalta por su belleza y la conservación de edificaciones de siglos anteriores, es un espacio adecuado para que la imaginación de nuestros creadores haya logrado integrar su visión del entorno a las más altas exigencias de la estética.

El barro, la piedra y el prefabricado –no importa cual sea el material escogido- lo cierto es que Sancti Spiritus puede preciarse de exhibir a gran escala una galería de arte al aire libre.

Esta historia comenzó con acciones en la que unos pocos se aventuraron tímidamente en las paredes de la avenida de los Mártires y la Sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular. Pero lo sembrado entonces fructificó y ya el transeúnte identifica sus rincones más queridos con la dedicación y el buen gusto.

Félix Madrigal, Julio Neyra, Jorge López, José Perdomo y otros creadores han diseminado por la ciudad su quehacer artístico patentizando que la vida cotidiana puede aderezarse con buen gusto y sentido práctico.

Félix Madrigal es sin dudas uno de los que más ha contribuido a mejorar el entorno de su villa; a sus murales en el Motel Los Laureles y la Cremería el  Kikiri se añaden las esculturas con personajes populares que ofrecen un toque de distinción al Boulevard.

Hacer un mural a gran escala es oficio de entendidos. La integración al ambiente urbanístico, los materiales a emplear, las dimensiones y el mensaje a trasmitir resultan indispensables, y en este caso el fenómeno artístico no se ha manifestado como una burda competencia donde cada cual pretende dejar su huella para la posteridad a  cualquier costo.

Primero los exteriores y luego el interior de edificaciones de interés social han sido enriquecidos con maestría para hacer de la convivencia con el arte un objetivo realmente logrado.

Los murales espirituanos dan fe del papel social de la cultura y de esa propiedad que tiene de transformar la realidad y dotarla de nuevas cualidades.

Cuando pasen los  años otras generaciones admirarán estas obras, con el mismo encanto con que nosotros recibimos de nuestros antepasados las construcciones coloniales que nos legaron y sus pinturas murales.

Ese es el verdadero valor de la obra de arte: Trascender en el tiempo y alentar un mensaje para el futuro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s