“El gallo que es fino y canta”……

Gallo con girasoles, de Mariano Rodríguez.

Gallo con girasoles, de Mariano Rodríguez.

Según la zoología el Gallo es el macho de la gallina. Se caracteriza principalmente por su carnosa cresta roja, normalmente erguida, plumaje vistoso y pico corto y curvo. Su nombre científico es el de Gallus domesticus.

Esta pequeña ave, valiente, peleadora y con ínfulas de conquistador, simboliza para muchos la expresión popular del cubano, su forma de ser.

Resulta incuestionable la presencia del gallo en la cultura nacional y como expresión de identidad.

De allí que el gallo sea un motivo recurrente en nuestras expresiones artísticas y en nuestra cultura popular.

Existe el famoso gallo de Morón, Ñico Saquito inmortalizó la guaracha “Cuidadito Compay Gallo”;  un punto espirituano reta: “El gallo que es fino y canta/ que venga a cantar aquí/ Cantará después de mí/ de lo contrario no canta” e incluso el equipo de béisbol de Sancti Spiritus tiene como mascota a esta ave.

Pero quizás sea en las artes plásticas donde el gallo ocupe su sitial más destacado. Un importante pintor cubano: Mariano Rodríguez, lo tomó como protagonista de su obra, inmortalizándolo.

El gallo reúne todos los atributos para ser pintado: Colorido, plasticidad, movimiento, gallardía, y de esto se percató Mariano, tomándolo, en una serie, como tema central de su obra

Torbellino, tonalidades de fuego y la espuela afilada para matar o morir caracterizan al gallo cubano, que un momento de nuestra historia ocupó, en cruentas peleas, una zona marginal en la que el alcohol, la violencia y el deseo  de ganar dinero fácil iban de la mano.

El gallo y el honor, el no volver la espalda al enemigo, no huir; el gallo y saber morir con dignidad, en lucha frente a frente, forma parte del anecdotario y la épica de nuestra idiosincrasia.

El gallo es un símbolo del campo cubano: Él despierta temprano al guajiro, lo anima con su canto y pasea su hidalguía por todo el batey, provocador, porque cada patio tiene solo un dueño, como en los solares de la ciudad donde había que estar siempre presto a defenderse con sangre.

Cuando se analiza la obra de Mariano Rodríguez, ese gran pintor cubano, resulta evidente que se decisión de pintar gallos iba más allá de elegir colores. Cuando pintaba gallos el artista estaba subrayando un elemento pictórico de nuestra cubanía.

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