El Pregón

Según el Diccionario dela Real academia el pregón es:

“Promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan.  Discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella”. (…)

En Cuba la existencia del pregón, desde hace siglos, se relaciona con un motivo económico. La necesidad de vender un producto hizo que el ingenio popular estableciese modos de promoción directa en el que cada vendedor hacía gala de su imaginación y su ímpetu.

Vocear la mercancía, comunicar sus ventajas y su precio se convirtió en algo habitual en nuestras calles y con ello surgieron personajes populares que alcanzaron pronta fama por la picardía y originalidad con que gritaban a los cuatro vientos las bondades de su mercadería.

Ritmo, afinación, potente voz y un parlamento pegajoso y fácil de comprender caracterizaron a nuestros pregoneros. De allí que las distancias entre música y pregón se saltaran y que muy pronto la música cubana convirtió al pregón en prácticamente otro género.

Pregones tan famosos mundialmente como el Manisero, Frutas del Caney, Olga la Tamalera y otros muchos enriquecen el patrimonio musical nuestro.

El pregón, una manifestación no solo musical sino también escénica por su gestualidad y su proyección, comenzó en una época a desaparecer de la cotidianeidad del cubano. Su propia razón de ser, relacionada con la pobreza de las clases más humildes de la sociedad, hizo que en un nuevo orden económico no fuese indispensable  vocear la mercancía en las calles para vivir honradamente.

No hay dudas de que el Pregón es una expresión de nuestra cultura más autóctona y espontánea, que en los últimos años ha comenzado a florecer, en un mosaico en que tímidamente se van incorporando floreros, vendedores de hortalizas, frutas, y otros productos agrícolas.

Pero el pregón no es gritar a voz en cuello la mercancía. Un verdadero pregonero necesita otros atributos que van desde una potente voz, hasta el carisma personal, sentido del humor e ingeniosidad para improvisar y actuar para un público numeroso que es necesario atraer.

En nuestra provincia, y en otras del país es habitual que se organicen concursos y festivales del pregón, como un modo de promover esta auténtica expresión de nuestra cultura popular.

Pero lo más apropiado para el sostenimiento de esta tradición es que continúe en nuestras calles ese eco, que nos llega muchas veces lejano y que nos hace sonreír o apresurar el paso, para ver y comprar su mercancía a un verdadero pregonero.

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